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La más alta tecnología para trabajar con la madera

Alejandro Rodríguez, en su taller ubicado en Tordesillas./L .N.
Alejandro Rodríguez, en su taller ubicado en Tordesillas. / L .N.

LAURA NEGRO (Publicado en El norte de Castilla, el Domingo, 21 abril 2019).

No ha cumplido los 30 y sin embargo puede presumir de ser dueño de su propio negocio y de estar dispuesto a abrirse paso con éxito en el sector de la madera. Cuenta con dos grandes referentes a los que le gustaría parecerse, su padre y su tío que, además, le han ayudado en todo a la hora de poner en marcha su proyecto empresarial. Él es Alejandro Rodríguez, un joven tordesillano que hace unos meses ha abierto en su pueblo Router Madera, un taller de carpintería equipado con tecnología punta en corte por control numérico computarizado. Se crió jugando entre serrín y virutas en el taller de organería de Joaquín Lois, en Tordesillas, donde trabaja su familia. Desde pequeño se sintió atraído por el oficio y disfrutaba haciendo sus propias creaciones con los recortes de madera.

Desde el primer momento tuvo claro que quería estudiar el Grado Medio de Instalación y Fabricación a Medida de Madera y Mueble. Fue entonces cuando terminó de enamorarse de la profesión de carpintero. Tanto, que quiso estudiar el Grado Superior de Diseño y Amueblamiento, en el IES Ribera de Castilla. «Siempre quise ser dueño de mi propio negocio. Leí mucho sobre emprendimiento, me empapé de la experiencia de otros emprendedores y de las dificultades que suponía poner en marcha una empresa. Lo tenía decidido. Quería ser mi propio jefe», afirma este joven.

La madera lo tenía cautivado, pero no acababa de convencerle la idea de ser un carpintero tradicional. Por ello, cuando tuvo la oportunidad de practicar con una máquina equipada con control numérico computarizado (CNC), le abrió todo un mundo de posibilidades. «Vi que decantándome por el control numérico podría aunar dos cosas que me apasionan, la madera y la tecnología. Me informé muchísimo a través de foros y tutoriales de Internet hasta que me aseguré de que quería basar mi negocio en este tipo de carpintería», cuenta Alejandro.

Durante unos meses trabajó en talleres de carpintería de Villavieja del Cerro y Medina del Campo. También en el de organería Joaquín Lois, donde le han dado todo tipo de facilidades, incluso le han cedido una parte del local para que pueda poner en marcha su actividad. «Hice un curso avanzado sobre control numérico con el fin de poder adquirir los conocimientos necesarios para realizar piezas complejas, desde la interpretación de un plano, hasta el mecanizado y control de calidad. Al terminarlo, empecé con los trámites de la puesta en marcha del negocio», dice este carpintero.

Acudió al Grupo de Acción Local Zona Centro de Valladolid, en Tordesillas, donde recibió un completo asesoramiento y, además, le concedieron una subvención correspondiente a la medida 19 LEADER del Programa de Desarrollo Rural de Castilla y León (2014-2020). «La máquina que necesito para el desarrollo de mi actividad ha supuesto una inversión muy importante. Presenté en el GAL Zona Centro mi plan de empresa y me dieron todo tipo de facilidades y consejos.. Eso me ha venido muy bien para poder asentar las bases de mi empresa», agradece este joven, al que le han denegado otras ayudas por el hecho de estar compartiendo el local con otras actividades económicas.

La búsqueda de los proveedores de utillaje fue complicada. Quería herramientas que le dieran buenas prestaciones y a un precio razonable. Por otra parte, con los proveedores de madera lo tuvo más fácil, ya que confió en los que proveen al taller de organería que le cedió parte del local. El corazón de su empresa es una máquina de control numérico y hasta que la encontró, viajó por diferentes ciudades de España. «Mi trabajo se basa en esta máquina y quería asegurarme de que tenía todas las funcionalidades que yo necesitaba. Vi muchas por Internet y me informé de cómo estaba el mercado. Visité varias empresas y, al final, decidí apostar por una máquina española porque me daba más garantías y seguridad. Tiene un campo de trabajo de 2600×1300 centímetros, lo que me permite infinidad de posibilidades de trabajo».

Con ella hace trabajos especiales de carpintería como son grabados, molduras, tallas en 2D y 3D, principalmente en madera maciza de pino, roble, cedro, y también en DM, contrachapado, aglomerado e incluso en placas de poliestireno extrusionado. «La talla a mano prácticamente ha desaparecido en España y con esta máquina yo puedo conseguir resultados perfectos. La mayoría de los encargos que recibo son reproducciones de fotografías, cartelería y logotipos de empresa y escudos heráldicos y de equipos de fútbol. También he recibido muchos de otros carpinteros que necesitaban algún perfilado o corte muy especial y precisos en la madera que, de otra forma, son muy difíciles de conseguir», informa este emprendedor tordesillano. «Primero hago el diseño del proyecto en el ordenador y luego programo la máquina. El mínimo error en la programación, puede echar a perder un proyecto completo» añade.